"Pero esta vez no será sólo en el campus... sino en todo Culiacán"
Con esa noticia nos recibieron en alguna clase de Responsabilidad Social y Ciudadanía.
Por principio de cuenta teníamos que organizarnos para que todos tuviéramos participación en el proyecto.
Como a todos mis compañeros de clase, a mí también se me entregó una parte del rollo de calcomanías, para pegarlo en los carros de mis amigos y en otros lugares donde llamasen la atención e invitaran a participar.
De los equipos que se formaron en el salón, a mí me tocó estar dentro de propaganda. Como parte de ellos, me tocó escuchar quejas de que los primeros anuncios estaban mal diseñados, por lo que participé en la fabricación de una segunda tanda. Me correspondió ir a quitar los viejos letreros y cambiarlos por los nuevos. Obviamente, primero tuve que ir a que me los sellaran en la Coordinación de Imagen y Promoción del campus.
Se decidió contar con un puesto afuera de cafetería como el semestre pasado, con el objetivo de hacernos notar. A mí me tocó ser el primero en cuidarlo. No obstante, mi sorpresa el día que llegué a atender era que el equipo encargado de pedirlo y decorarlo se olvidó totalmente de cuándo tenía que hacerlo. De tal forma, no me quedé de brazos cruzados, sino que acudí con Gricelda Piña a hacer el trámite para poder contar con el puesto. Después de llenar un formato, me mandó a Planta Física, donde revisaron el formato y me hicieron preguntas sobre lo que pedía. Total, todo quedó listo para que lo pusieran al día siguiente.
Otra actividad que me fue asignada fue la justificación de las faltas. Como casi no coincido con mis compañeros en los horarios, utilicé la información disponible sobre ellos en Blackboard y la que me proporciona el portal de alumnos, para hacer una relación de materias con alumnos. Envié un correo al director Benjamín Rodríguez informándole sobre la situación. Acudí en varias ocasiones a su oficina para comentarle sobre lo solicitados, pero siempre que yo iba estaba en juntas. Finalmente me atendió, y mencionó que él estaba en la mejor disposición de apoyar el evento, y que mandaría un correo a los profesores informándoles de los compañeros que se ausentarían a las clases. Sin embargo, dijo que la decisión final sobre si se justificaba o no la falta iban a tomarla los maestros.
Un día antes del evento apoyé a algunas compañeras con la decoración de la entrada del instituto. Estaban teniendo problemas para llenar de globos un soporte metálico. Estuve con ellas hasta tarde ayudándolas a inflar globos, acomodándolos en una cuerda, colocándolos sobre el arco, poniendo en la reja de la escuela. Así mismo, también las ayudé con lo que fue la decoración del puesto para el último día. Ese día nos quedamos algo noche en el campus.
Finalmente, el día esperado llegó. Se me encargó la tarea de tomar fotografías de la gente que fuera llegando a pie y otros medios de transporte alternativos. De tal modo, ese día tenía que presentarme a las 6:30 horas en la entrada de la escuela. Así pues, llegué a casa de un amigo bastante temprano para que me proporcionara una cámara digital, y aproveché para pedirle de paso su bicicleta. Jamás me hubiera imaginado llegar a la escuela en bicicleta, pero para todo hay una primera vez. Fui de los primeros en llegar a la escuela, por lo que no tuve problemas para cumplir lo de las fotografías.
En el transcurso del día, algunos compañeros decidieron asistir a sus clases, por lo que estuvimos rolando turnos para cuidar el puesto. Yo estuve de 11:30 a 13:00 horas, lo que vendría siendo la última clase de la mañana. Casi casi me tocó barrer; fueron saliendo los compañeros y empezamos a limpiar. Como encargado de promoción, también fui a quitar los letreros que yo había colocado con anterioridad.
Nunca había participado en un evento de semejante magnitud. Me hubiera gustado que algunos compañeros del curso se comprometieran un poco más con la causa, ya que repercutió en las actividades que hicimos. Definitivamente, fue toda una experiencia.
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viernes, 27 de febrero de 2009
PCS 6
Saludos.
Continuando con las publicaciones de esta semana, es turno de hablar de cómo nos fue en nuestro proyecto.
Ser maestro no es labor fácil. Aunado a esto, antes de impartir las clases, nos dimos a la tarea de preparar los materiales que utilizaríamos el día sábado. La señorita Emma Karina Millán (directora del Instituto Municipal de la Mujer) nos proporcionó una "guía"; sin embargo, es demasiado vaga, por lo que nos pusimos a investigar y seleccionar la información apropiada que le porporcionaríamos a nuestros futuros alumnos.
Como requisito para poder ser instructores, se nos pide acudir a un curso de capacitación. En el se ven temas relacionados con la manera de aprender las personas (sobre todo adultas). Para ello, tuvimos que encontrar un hueco en nuestros horribles horarios de la escuela, de tal forma que coincidieran con los del profesor. Finalmente, se decidió que sería el viernes, día previo al inicio del curso, en el CECATI #32, ubicado en la colonia Adolfo Ruíz Cortínez. Tuvo una duración de tres horas y nos sirvió más que nada para recibir consejos, más que capacitarnos.
Así pues, llegó el tan esperado día sábado. Sería la inauguración de los Cursos Básicos de Computación. Nos encontrábamos bastante nerviosos, pero a la vez entusiasmados (por lo menos yo sí lo estaba). Ya nos habíamos repartido los roles y mí me tocaba ser maestro. Lamentablemente, y por razones que aún desconocemos, sólo se llenó un salón de los dos que teníamos planeados. Al final terminamos los cuatro miembros del equipo en ese grupo. Nuestra sorpresa fue que en vez de hacerse el trabajo más fácil, ¡no nos dabamos abasto! Las personas que acudieron al curso en su mayoría eran mujeres ya mayores y que realmente desconocían lo que era manejar una computadora. Del otro lado de la moneda, notamos que había como dos o tres personas que iban en calidad de bulto, pues los contenidos del curso realmente no les eran de utilidad. Para ser la primera clase siento que nos fue bastante bien, y al parecer sí cumplimos con las espectativas de las señoras.
A ver cómo nos va el próximo sábado...
Continuando con las publicaciones de esta semana, es turno de hablar de cómo nos fue en nuestro proyecto.
Ser maestro no es labor fácil. Aunado a esto, antes de impartir las clases, nos dimos a la tarea de preparar los materiales que utilizaríamos el día sábado. La señorita Emma Karina Millán (directora del Instituto Municipal de la Mujer) nos proporcionó una "guía"; sin embargo, es demasiado vaga, por lo que nos pusimos a investigar y seleccionar la información apropiada que le porporcionaríamos a nuestros futuros alumnos.
Como requisito para poder ser instructores, se nos pide acudir a un curso de capacitación. En el se ven temas relacionados con la manera de aprender las personas (sobre todo adultas). Para ello, tuvimos que encontrar un hueco en nuestros horribles horarios de la escuela, de tal forma que coincidieran con los del profesor. Finalmente, se decidió que sería el viernes, día previo al inicio del curso, en el CECATI #32, ubicado en la colonia Adolfo Ruíz Cortínez. Tuvo una duración de tres horas y nos sirvió más que nada para recibir consejos, más que capacitarnos.
Así pues, llegó el tan esperado día sábado. Sería la inauguración de los Cursos Básicos de Computación. Nos encontrábamos bastante nerviosos, pero a la vez entusiasmados (por lo menos yo sí lo estaba). Ya nos habíamos repartido los roles y mí me tocaba ser maestro. Lamentablemente, y por razones que aún desconocemos, sólo se llenó un salón de los dos que teníamos planeados. Al final terminamos los cuatro miembros del equipo en ese grupo. Nuestra sorpresa fue que en vez de hacerse el trabajo más fácil, ¡no nos dabamos abasto! Las personas que acudieron al curso en su mayoría eran mujeres ya mayores y que realmente desconocían lo que era manejar una computadora. Del otro lado de la moneda, notamos que había como dos o tres personas que iban en calidad de bulto, pues los contenidos del curso realmente no les eran de utilidad. Para ser la primera clase siento que nos fue bastante bien, y al parecer sí cumplimos con las espectativas de las señoras.
A ver cómo nos va el próximo sábado...
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Sesión 6
Saludos a mis escasos tres lectores.
La clase correspondiente al viernes 20 de febrero fue más corta de lo que esperábamos (al menos para mi equipo de PCS). Tuvimos la oportunidad de conocer al licenciado Juan Carlos Rojo, quien trabajo en el H. Ayuntamiento en la sección de planeación urbana, o algo así... el punto es que donde él trabaja se dedican a pronosticar el crecimiento de la ciudad de Culiacán. También nos comentó que da algunas clases de arquitectura en la facultad del mismo nombre de la UAS.
La platica que nos proporcionó se me hizo un poco similar a una que ya nos había dado el ex alcalde de Bogotá, en donde se menciona que los automóviles están sobrevalorados en nuestra ciudad. Esto se debe en gran medida a que el culichi promedio utiliza el automóvil para recorrer cualquier tramo, no importando si es una cuadra o algún lugar cercano. De tal forma, el ciudadano común tiene la idea de que si no se transporta en un vehículo particular es como pertencer a una clase social menor.
El lic. Rojo hizo énfasis en que las bicicletas son una solución viable a los problemas ocasionados por los coches. Reducen el tráfico, las emisiones contaminantes, promueven el ejercicio, mejoran la salud de las personas. Esta situación nos pone a pensar que si tan solo invirtiéramos un pequeño porcentaje del que se dedica a la infraestructura de los automóviles a las bicicletas y otros medios de transporte no motorizados, se podría dar un gran impulso a este medio para desplazarnos.
Lamentablemente, y por cuestiones relacionadas con el PCS (capacitación en el área de pedagogía), mi equipo tuvo que abandonar el salón de clases más temprano de lo habitual, no pudimos quedarnos a escuchar la conclusión de la plática.
La clase correspondiente al viernes 20 de febrero fue más corta de lo que esperábamos (al menos para mi equipo de PCS). Tuvimos la oportunidad de conocer al licenciado Juan Carlos Rojo, quien trabajo en el H. Ayuntamiento en la sección de planeación urbana, o algo así... el punto es que donde él trabaja se dedican a pronosticar el crecimiento de la ciudad de Culiacán. También nos comentó que da algunas clases de arquitectura en la facultad del mismo nombre de la UAS.
La platica que nos proporcionó se me hizo un poco similar a una que ya nos había dado el ex alcalde de Bogotá, en donde se menciona que los automóviles están sobrevalorados en nuestra ciudad. Esto se debe en gran medida a que el culichi promedio utiliza el automóvil para recorrer cualquier tramo, no importando si es una cuadra o algún lugar cercano. De tal forma, el ciudadano común tiene la idea de que si no se transporta en un vehículo particular es como pertencer a una clase social menor.
El lic. Rojo hizo énfasis en que las bicicletas son una solución viable a los problemas ocasionados por los coches. Reducen el tráfico, las emisiones contaminantes, promueven el ejercicio, mejoran la salud de las personas. Esta situación nos pone a pensar que si tan solo invirtiéramos un pequeño porcentaje del que se dedica a la infraestructura de los automóviles a las bicicletas y otros medios de transporte no motorizados, se podría dar un gran impulso a este medio para desplazarnos.
Lamentablemente, y por cuestiones relacionadas con el PCS (capacitación en el área de pedagogía), mi equipo tuvo que abandonar el salón de clases más temprano de lo habitual, no pudimos quedarnos a escuchar la conclusión de la plática.
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Juan Carlos Rojo,
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